martes, 15 de julio de 2014

Las Tic en la Universidad


Universidad Juan A. Maza


Ricardo Pérez

El uso de las TIC en la Universidad


El presente trabajo es una reflexión que hago en función de artículos publicados que hacen referencia al tema que nos ocupa. En algunos casos cito textualmente expresiones de los autores y también me permito disentir con ellos en otras cuestiones puntuales, en este sentido parto de la postura que la implementación de las TIC deben ser un recurso educativo que implique una solución y adaptación del sistema universitario a las nuevas tecnologías y como tal, debe implementarse en forma gradual, con personal joven y debidamente capacitado. Es erróneo pensar en introducir esta tecnología en forma prepotente bajo el paragua de la innovación, pues esto no se hace en ninguna actividad seria en ningún lugar del mundo, lamentablemente en nuestro País algunas Universidades no se caracterizan por ser muy solventes en el manejo del tema educativo y realizan intentos de innovación con el único fin de estar a la altura de las circunstancias pero con poco brillo intelectual. Esta forma de proceder conduce al error de creer que el docente que no está a la altura de lo que un grupo de autoridades propone, debe ser reemplazado, aunque haya tenido un desempeño docente  de alto nivel durante años.-

La implementación de un cambio radical en materia educativa debe ser realizado por personal docente altamente capacitado, pero bien capacitado y no por doctores que solo gozan del prestigio de haber leído muchos libros y  que a la hora de hacer, no saben por dónde empezar o creen que las adaptaciones en este ámbito se realizan con solo dar órdenes.-

La idea básica que mi experiencia en la actividad industrial privada y el la docencia media y universitaria me indica, es que debe ser encarado el cambio por un grupo directivo y docente comprometido y que cuente con los recursos y el apoyo del consejo directivo de la Universidad, porque eso de presentar proyectos que son evaluados por licenciados en educación de baja experiencia que solo observan el formalismo de la documentación, no sirve para nada. También debe ser claro el tema de los recursos económicos, esto es: ¿Cuenta la Universidad con un presupuesto de un millón de Dólares o más para esto?, porque eso de ponerse a trabajar y que después la mesa directiva dice que no hay dinero, es una falta de respeto y desalienta hasta el más colaborativo de los docentes. Las autoridades deben tener claro que ninguna mejora se hace sin plata y que nadie trabaja gratis.

Esto último lo digo en forma tajante pues existe la idea (Hay profesionales “economistas” formados bajo estas teorías) que el recurso económico debe ser obtenido por proyectos tratando de convencer a un “caritativo” inversor que es quien pondrá los recursos necesarios a cambio de un interés bastante redituable. Si el inversor está de acuerdo, el proyecto prospera y si no, el trabajo de mucha gente queda en la nada, esto produce desaliento, desánimo y constituye una falta de respeto. Esta metodología es básicamente la impuesta en esta parte del mundo y en otros países por la economía neoliberal que ya conocemos, la cual surge de un sinnúmero de publicaciones escritas desde principios del siglo pasado, cuando la fundación Rockefeller encargó a un grupo de estudiosos en economía diseñar un sistema económico que redujera al mínimo la participación del estado y dejara sin posibilidad de reacción a los gobiernos frente al manejo privado de la economía. Así nace la economía neoliberal, como todo esto está publicado en libros muchos economistas creen o les han hecho creer que es la única economía viable y cometen el exabrupto de decir que “desafiar las leyes económicas es como no cumplir con las leyes físicas”.

Ahora bien existe otra forma de manejar la economía que no es muy conocida pero que ahora sale a la luz, en realidad existe antes que la economía neoliberal, pero ha sido bien oculta por los centros de poder con el fin de expandir las teorías económicas que la fundación Rockefeller se encargó de financiar.

Todo esto debe ser conocido de antemano por las personas encargadas de llevar a cabo la implementación de un cambio en la política universitaria, una vez decidido el cambio se procede a ponerlo en marcha.  

·         Se convoca a profesionales jóvenes con vocación docente y a un especialista en informática que dará soporte tecnológico a la idea.

·         Se comienza comprando equipo informático básico para trabajar dentro de la universidad, esto es se hace una plataforma virtual de prueba.

·         Se incorpora a profesionales de distintas áreas que serán los futuros directivos de la casa, de forma tal que  inicien en su labor con la tecnología incorporada.

·         Se adquiere equipamiento más sofisticado.

·         En caso que la universidad cuente con varias facultades, se van incorporando en forma gradual y los docentes jóvenes contratados comienzan con sus clases en forma virtual.

·         Bien pulido y aceitado el sistema, con un área administrativa de compra, cobranza y gestión debidamente informatizada y con personal capacitado, se amplía la base tecnológica a toda la universidad.  

·         Se comienza con los cursos a distancia dentro de la zona de influencia, por ejemplo la provincia.

·         Así hasta llegar a los cursos y capacitaciones en el país y el extranjero.

Todo este recorrido debe llevar entre siete y diez años, a esta altura los docentes de la casa que trabajaban desde hacía años no fueron puestos bajo presión para capacitarse, terminaron su carrera agradecidos y no ofendidos y seguramente muchos estarán jubilados.

A continuación algunas reflexiones de autores como Salinas que hace un aporte interesante en relación a estos temas:

        Es habitual hablar de este tiempo de cambios, propiciado por los avances de las tecnologías de la información y la comunicación, como del inicio de una nueva era, a la que suele llamarse sociedad de la información. Podemos destacar cuatro importantes temas que convergen en este momento (Duderstand, 1997):

La importancia del conocimiento como un factor clave para determinar seguridad, prosperidad y calidad de vida.

– La naturaleza global de nuestra sociedad.

– La facilidad con la que la tecnología –ordenadores, telecomunicaciones y multimedia– posibilita el rápido intercambio de información.

– El grado con el que la colaboración informal (sobre todo a través de redes) entre individuos e instituciones está reemplazando a estructuras sociales más formales, como corporaciones.

 Todos ellos afectan directamente a la función que las universidades cumplen en la sociedad. Estos cambios de papel ponen de manifiesto la necesidad del debate público, ya que frecuentemente podemos encontrar posturas de aceptación acrítica de la tecnología. Pero la respuesta de las universidades a estos retos no puede ser estándar: cada universidad debe responder desde su propia especificidad, partiendo del contexto en el que se halla, considerando la sociedad a la que debe servir, teniendo en cuenta la tradición y las fortalezas que posee. Como señala Toffler (1985), las organizaciones complejas, como lo son las universidades, cambian significativamente cuando se dan tres condiciones: presión externa importante, personas integrantes insatisfechas con el orden existente y una alternativa coherente presentada en un plan, modelo o visión. Así pues, como cualquier organización que pretende la calidad, la universidad, para llevar a cabo verdaderos – La importancia del conocimiento como un factor cambios y verdaderos procesos de innovación, debe prestar, en primer lugar, atención al entorno y sus mensajes. Los cambios que están afectando a las instituciones de educación superior no pueden entenderse sin hacer referencia al contexto de cambios que ocurren en distintos órdenes y que constituyen esa presión externa.

De igual manera, el rol del personal docente también cambia en un ambiente rico en TIC. El profesor deja de ser fuente de todo conocimiento y pasa a actuar como guía de los alumnos, facilitándoles el uso de los recursos y las herramientas que necesitan para explorar y elaborar nuevos conocimientos y destrezas; pasa a actuar como gestor de la pléyade de recursos de aprendizaje y a acentuar su papel de orientador y mediador (Salinas,1997).

Como resultado, el profesor acusará implicaciones en su preparación profesional, pues se le va a requerir, en su proceso de formación –inicial o de reciclaje–, ser usuario aventajado de recursos de información. Junto a ello, necesitará servicios de apoyo de guías y ayudas profesionales que le permitan participar enteramente en el ejercicio de su actividad. Los profesores constituyen

un elemento esencial en cualquier sistema educativo y resultan imprescindibles a la hora de iniciar cualquier cambio. Sus conocimientos y destrezas son esenciales para el buen funcionamiento de un programa; por lo tanto, deben tener recursos técnicos y didácticos que les permitan cubrir sus necesidades.

 

 Las modalidades de formación apoyadas en las TIC llevan a nuevas concepciones del proceso de enseñanza aprendizaje que acentúan la implicación activa del alumno en el proceso de aprendizaje; la atención a las destrezas emocionales e intelectuales a distintos niveles; la preparación de los jóvenes para asumir responsabilidades en un mundo en rápido y constante cambio; la flexibilidad de los alumnos para entrar en un mundo laboral que demandará formación a lo largo de toda la vida; y las competencias necesarias para este proceso de aprendizaje continuo.

 
 

1 comentario:

  1. Ricardo se valora tu juicio crítico relacionado con alguno de los puntos que se han visto en el cursado, si bien algunos elementos se podrían discutir, considero importante y valioso el aporte desde un lugar siempre singular y provisorio.

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