domingo, 15 de junio de 2014


APARTADO TEÓRICO[1]:

Los entornos virtuales de aprendizaje no están restringidos a la enseñanza a distancia, también pueden enriquecer la enseñanza presencial. A menudo se centra el estudio del diseño de los entornos virtuales en los campus virtuales y se sitúa en la enseñanza a distancia. Sin duda, la enseñanza a distancia se beneficia de forma importante de los nuevos medios de transmisión de información y comunicación pero también la enseñanza presencial. Por este motivo, el concepto de semi-presencialidad o bimodalidad se va extendiendo rápidamente y la enseñanza formal y las universidades están incorporando actividades formativas en la red como elemento complementario. Barberá y Badia (2004) proponen el uso de estos espacios como apoyo a la clase presencial, o como complemento de ésta. La tendencia es ofrecer dichos entornos virtuales de enseñanza/aprendizaje como soporte, apoyo o complemento a las actividades presenciales, lo que se denomina blended learning, es decir, la “integración meditada de experiencias de aprendizaje presencial en el aula con experiencias de aprendizaje en línea (Garrison y Kanuka, 2004, p. 96).

Un EVA sirve para: distribuir materiales educativos en formato digital (textos, imágenes, audio, simulaciones, juegos, etc.), realizar discusiones en línea, integrar contenidos relevantes de la red o para posibilitar la participación de expertos o profesionales externos en los debates o charlas.

Se combinan herramientas: para la comunicación síncrona y asíncrona; para la gestión de los materiales de aprendizaje; para la gestión de las personas participantes, incluidos sistemas de seguimiento y evaluación del progreso de los estudiantes. Desde el punto de vista didáctico, ofrece soporte tecnológico a profesores y estudiantes para optimizar distintas fases del proceso de enseñanza/aprendizaje: planificación, implementación, desarrollo y evaluación del currículum. Un EVA trata de aprovechar, en beneficio de la educación, el espacio que la informática y las telecomunicaciones hacen posible (Duart y Sangrà, 2000).

Un escenario viene a ser la descripción en detalle, de lo que estamos concibiendo o imaginando y de lo que significaría llevado a la realidad, para un grupo en particular. En educación, por tanto, los escenarios suelen describir en el tiempo una situación concreta del estudiante o del profesor, en un determinado contexto educativo, donde el proceso de creación de estos escenarios ayuda a los implicados en la planificación del cambio, a que tengan una mejor comprensión de todo el proceso. (Herrera Lemus, 2008, p.39-40)

Desde la perspectiva personal de quien escribe esta investigación, un EVA, será aquel escenario social y colaborativo de significaciones compartidas en las que se establecen estrategias didácticas y comunicacionales para provocar estrategias de aprendizaje e interacciones ricas en significación respecto al conocimiento que se desea construir. Para ello, se desarrolla la intencionalidad educativa en una estructura en la cual se combinan diversos lenguajes de manera atractiva y se organiza a través de conexiones o enlaces y en el cual es posible que el usuario tome decisiones respecto al camino a seguir por su alto grado de interactividad y movimiento con sentido.

Dentro de las características esenciales de los EVA sin lugar a dudas encontramos sus posibilidades de interactividad y, con ella, su potencial de construcción social




[1] Extraído del Texto “Los Escenarios virtuales” (2011) de la Dra. Fernanda Ozollo.

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